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Es importante adecuar la dieta de nuestros animales atendiendo a sus necesidades nutricionales, puesto que éstas son diferentes si atendemos a la condición especÃfica de su naturaleza.
Perros y gatos parten de la base de su misma constitución carnÃvora, pero debido en parte a la diferencia temporal en su domesticación, los perros evolucionaron a omnÃvoros mientras que los gatos sin embargo permanecen como carnÃvoros estrictos.
En comparación con los perros, los gatos necesitan niveles proteÃnicos mucho más elevados y muy pocos carbohidratos. Además, necesitan también grandes cantidades de taurina, un aminoácido esencial de gran importancia para el correcto funcionamiento del corazón, la vista, sistema nervioso, y aparato reproductor y ésta la adquieren directamente a través de los tejidos de origen animal de la dieta, ya que que no pueden sintetizarla a partir de otros nutrientes como hacen los perros. Los gatos también necesitan asimilar a través de la comida un ácido graso esencial llamado ácido araquidónico y que se encuentra de forma exclusiva en las grasas animales. Los perros, sin embargo, al igual que otros mamÃferos, tienen la capacidad de sintetizar ácido araquidónico a partir del ácido linoleico que se encuentra presente en las grasas de origen vegetal. La forma de metabolizar vitaminas de perros y gatos también es distinta. Los perros pueden utilizar los betacarotenos precursores de vitamina A y transformarlos, sin embargo los gatos no pueden y necesitan la vitamina A preformada o retinol presente sólo en el tejido animal. Los gatos tienen además unas necesidades más elevadas de algunas vitaminas del grupo B como la vitamina B12, la niacina y la tiamina.
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MarÃa Galiana
Amiga y clienta
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